
“He visto a menudo un gato sin sonrisa —dice Alicia—, pero no una sonrisa sin gato. ¡Es la cosa más curiosa que he visto en mi vida!”.
Alicia en el país de las maravillas
Lewis Carroll
Uno de los personajes más enigmáticos de todos los tiempos es sin duda el gato de Cheshire, con su increíble capacidad de desaparecer y aparecer por partes como le venga en gana y su conversación sarcástica-irónica-filosófica.
Se ha hablado mucho del origen de su nombre, ya se sabe que el libro está lleno de guiños y dobles sentidos, pero la verdad es que el autor nunca dijo quién o qué había inspirado este personajillo.
He leído en algunos sitios que el nombre proviene de los gatos de la ciudad de Cheshire, enormemente felices y sonrientes por las comilonas que se pegaban en aquellos tiempos, y otros textos se inclinan por los gatos del puerto de Chester, de los que se decía eran los más felices del Reino, ya que se alimentaban de los ratones que llegaban en los barcos…
El origen más suculento es el de la existencia de un queso que vendían en Cheshire con la forma de un gato sonriente dibujado sobre él.
Aún hay más. Algunos estudiosos defienden que Carroll se inspiró en una escultura situada en en la iglesia de Croft-on-Tees, pequeña localidad situada en el noreste de Inglaterra, donde su padre era rector. Para otros el gato está basado en una gárgola esculpida en un pilar de St Nicolas Church Cranleigh, lugar al que Carroll solía viajar cuando vivía en Guildford. Finalmente, otros lo atribuyen a una escultura en la cara oeste de la torre de St Wilfrid's Church, en el condado de Cheshire, de donde toma el nombre.
Incluso algunos sostienen que
existe realmente y que se encuentra nada más y nada menos que en Salamanca…
Una cosilla muy curiosa es que dicen que no existe ninguna fotografía de Lewis Caroll sonriendo. Al parecer era un tipo muy serio, y le gustaba mantener su imagen de profesor de álgebra hijo de sacerdote puritano… Sin embargo estas obras (que consideraba menores) encierran un humor absurdo y cierto sinsentido capaz de arrancar una sonrisa a cualquiera. No puedo imaginarlo escribiendo estas escenas con gesto adusto… ¿Verdad que no?
Así que hay tantas posibilidades que saber no sabemos nada. Yo me quedo con la del queso, más que nada porque ahora mismo estoy hambrienta :)
